Saber irse a tiempo
27/07/2010 - Jenaro Castro
llorando lágrimas de despedida, Raúl González se fue del Real Madrid con honores estelares. Aunque la última temporada pudo evitar el banquillo, Raúl se marcha a tiempo. Y esa es una elección libre que a menudo debieran aplicarse los políticos. Si no te vas, te echan los despachos y la afición. Si no haces goles, te arroja de los focos y del estrellato la propia dinámica del fútbol, que es ley de vida. Ningún culé amante del buen fútbol dejará de reconocer el mérito de Raúl. Y ningún madridista puede negar la virtuosa esencia del fútbol que hacen Xavi e Iniesta. Por eso, cuando al futbolista o al periodista se les recrimina una forma de jugar o ver la actualidad, debemos reclamar el derecho a la verdad, la fidelidad a un estilo que a menudo suele basarse en las convicciones y los principios. Cuando el fútbol y la política se convierten en una mentira continua no se puede parar el destino. Y por lo tanto, Raúl ha sabido leer el partido que otros no terminan de querer jugar. A Raúl, como a Aznar o a Zapatero, le ha pasado factura el ciclo invencible de la lógica. Cuando el escaparate es tan decisivo para millones de personas, hay que saber reconocer el final. A Raúl le debemos momentos de gloria futbolística. Pero ha comprendido que todo tiene un principio y un fin. Quizás ese es el gran error de Zapatero: Querer aferrarse al presente sin comprender que hay que dar paso a otros estilos de juego. Los números de Raúl son incontestables, como los de Zapatero. Para Raúl la gloria de hacer felices a millones de aficionados. Para Zapatero la gloria de ganar dos elecciones generales haciendo felices a los incondicionales, aunque volviendo a record de paro y déficit como en los peores tiempos del felipismo. Haciendo un balance objetivo, Raúl ya no puede estar en la primera línea del madridismo. Y Zapatero debe pensar si su obsesión con el estatut y las mentiras de la crisis que si existía hacen necesario el relevo. Estamos en una semana de gloriosa épica deportiva. Alberto Contador ha celebrado su tercer Tour con Aguirre, Zapatero y los vecinos de Pinto. Pero el ministro de deportes ya pedalea como antes, metiéndonos a todos a tumba abierta en un descenso con más cunetas que la memoria histórica. Rajoy, en cambio, está en pleno ascenso, sabedor de que sólo el equipo y la verdad dan victorias merecidas. Y junto a esa enseñanza de las urnas, tanto ZP como Rajoy han de saber leer los tiempos de la política actual. Entre Raúl y Rajoy encontramos a Aznar y Zapatero. Y entre Zapatero y España ha surgido la insalvable distancia del engaño contra el que tanto predicó el zetasocialismo del 11-M. Este país necesita gente como Raúl, Aznar o Zapatero. Pero también necesita deportistas y políticos que sepan dejar paso a otras ideas y personas. Enredarse otra vez en el estatut y el tropiezo de una crisis ignorada y acrecentada por medidas equivocadas sólo conseguirá retrasar lo innevitable. En el caso de Raúl se ha consumado el adiós. En el caso de ZP, la resistencia no podrá retrasarlo más de lo que resistan España y la paciencia de la mayoría de españoles.
No puedes valorar tus propios comentarios.
Ya has valorado este comentario
Serán borrados los comentarios que contengan insultos y/o contenidos inadecuados.
Para cualquier duda, consulta la guía de comentarios.
#1 Por pontevedresa 31-07-2010 00:54
comparar a Raúl con Zp, Raúl enorme jugador que dió gloria al fútbol español, Zp llegó al poder gracias al 11 de Marzo, la crisis no es culpa suya, sí tardar dos años en reconocerla sobrepasamos el 20% de paro, y los desfeitos que ha hecho en el terreno de la economía, de la enseñanza, de las relaciones internacionales, de la ética, de la memoria histórica, de la entrega a los nacionalistas . Mañana si Dios quiere, estaré en mi Galicia, Procuraré durante unos días olvidar este año de pesadilla un año de una intensidad casi insoportable. Y soñar que vendrán tiempos mejores. Lo dicho, las comparaciones son odiosas, nada que ver Raúl con Zapatero. Saludos y buen verano









