Segunda División B
El Pontevedra no consigue pasar del empate a cero frente al Bilbao Athletic
07/03/2010 - DP (Pontevedra)
El Pontevedra C.F. no consiguió que el marcador se moviera frente al Bilbao Athletic, en un mal partido de los granates, que mostraron voluntad pero una nula ambición en los metros finales. A esta falta de motivación, se suma la deficiente puntería de los delanteros en las escasísimas ocaciones de que dispusieron.
Los cachorros del Athletic comenzaron el encuentro esperando a los de casa e intentando aprovechar alguna contra para ponerse por delante en el luminoso, pero a medida que pasaban los minutos y la pólvora del Pontevedra se mojaba cada vez más, los jóvenes futbolistas se fueron al ataque y dieron más de un susto a la portería de Oswaldo.
Al acabar el partido, la grada despidió al equipo con silbidos, especialmente dirigidos al entrenador, Pablo Alfaro, por su mal planteamiento.
(Crónica de Xaime Nogueira)
Ya era mucho. Cuatro victorias seguidas habrían precipitado al Pontevedra a la cuarta posición de la Liga. Pero el equipo granate sólo conoce dos estados, el suspense y la tragedia. Y en ninguno de ellos se relatan senderos de gloria ni caminos de rosas.
El destino devolvió al PCF a las dudas de anteayer, el juego pobre, la imprecisión, la intermitencia, males que otrora eran castigados por la grada y por los rivales, pero que ayer estuvieron consentidos por cuestión de la clasificación y el Bilbao Athletic, el rival ideal para no perder jugando mal. Y es que el filial está enfermo de bisoñez en los últimos metros.
Y eso en el fútbol se persigue y se sanciona. El hecho es que los cachorros dominaron la posesión del esférico en la primera parte, anularon la zona de creación del PCF y le consintieron escasas ocasiones de gol. Además, llegaron a generar peligro, pero afrontaron la cuesta abajo del campo con miedo, lo que les impidió cazar a una presa de valor para alimentar su objetivo de la salvación.
El cuadro visitante combinó con cierta fluidez, pero no inquietó demasiado la portería de Orlando Quintana. En el primer tiempo sólo le pudo hacer daño Adrien Goñi, al aprovechar los espacios al borde del área en un clamoroso error defensivo pontevedrés. Pero un mal bote de la pelota en un montículo del césped impidió que el joven vasco precisase su lanzamiento, que se fue a las nubes.
El Pontevedra tardó casi 25 minutos en aparecer y únicamente creó una oportunidad clara en la primera mitad. Charles remató desviado dentro del área, tras llevarse por velocidad a Ekiza. Tal acción fue un oasis en el desierto del fútbol, ya que la presión bilbaína anulaba la circulación del balón granate, que era más bien lenta e imprecisa.
Descanso
El descanso llegó entre sensaciones encontradas, con un Pontevedra que quiso atacar, con ráfagas de optimismo y alguna que otra combinación hacia el final del tiempo que hacía concebir esperanzas de un buen segundo periodo. Pero no. Lo que quedaba era peor. El PCF ganó terreno y ello le hizo rondar más el área de Herrerin. Pero eso no significó una mejoría del fútbol. Más bien al contrario, cada vez eran más los errores en las entregas y menos la continuidad en la calidad del juego.
El equipo de Pasarón se notó espeso, con pocas ideas y con una visión del partido reducida, en la que las bandas aparecieron poco, seguramente porque para ello era nacesario hacer un mayor esfuerzo en la conservación de la pelota que diese cabida a más desdoblamientos de los laterales. El hecho es que hasta el último cuarto de hora sólo se habían registrado un par de contraataques tímidos del filial rojiblanco (ayer de azul y blanco) y un discontinuo y anodino acoso local. En busca de la épica, el equipo de casa logró por fin inquietar al adversario.
La proximidad de los minutos finales encorsetó al Bilbao Athletic. Un disparo de Charles desde la frontal ayudó al creciente miedo del enemigo. Poco después Gerardo y Moreno se molestaron en un centro desde la izquierda de Baquero que se cantaba como gol. La jugada define el estado de desesperanza que persigue a ambos: al andaluz con el gol y al asturiano con el fútbol en general.
En modo de acoso y derribo encendido, el Pontevedra decidió recurrir a un bombardeo final, con Ibán Espadas sobre el terreno durante un par de minutos. El propio delantero y Vázquez rozaron el remate en una jugada que cerró el duelo y dibujó la impotencia local en la jornada de ayer. Por lo menos, el equipo de Alfaro está más cerca del cuarto puesto.
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#6 Por albalo3 08-03-2010 22:06
ES UNA PENA QUE NO HUBIERAMOS GANADO YA QUE AHORA ESTARIAMOS EN PUESTOS DE PROMOCION, AUN ASI ESTOY SEGURO QUE LA JUGAREMOS, SOMOS SUPERIORES A LOS OTROS EQUIPOS,AHORA ES CUANDO HAY QUE DAR EL CALLO PARA ACCEDER A ESOS PUESTOS Y SI LO CONSEGUIMOS ASCENDEMOS A SEGUNDA.
"AUPA PONTEVEDRA".
#2 Por roeliooo 07-03-2010 19:32
Por cierto, la culpa de que no entre la pelota en la porteria no es solo del entrenador, si no que hace falta que la delantera al completo vaya a la herreria para que sus coces sean mas eficientes y por lo menos golpeen el balon. La delanera del pontevedracf es mas mala que angela chanin os dais cuen? Si ademas de ser futbolistas trabajasen en el gadis lo entenderia, per esta gente vive del futbol...o sea que seria mejor que se fuesen a otro pueblo con campo de tierra que asi podrian ararlo y aprovecharlo pa cultivar patatas.
#1 Por roelio 07-03-2010 19:26
En lugar de OPTIMISMO CRONICO deberia llamarse VERGÜENZA AJENA.
El espectaculo de hoy fue PENOSO, no damos tres pases ni aun jugando contra leñadores.
Menos mal que dan el partido por la tvg y no hay opcion de pedir la hoja de reclamaciones al salir del estadio.
Por favor, a ver si se dan cuenta de una vez que es mejor que jueguen los chavales de la comarca, que por lo menos se llevarian unos aplausos en vez del presupuesto del equipo(que es para lo unico que sirven estos mangantes).









