Post digital
01/07/2009 - Xan Sabarís
ayer se conmemoró el 30 aniversario del Walkman y parece que, poco a poco, se va cerrando el círculo análogico. Ahora todo son Ipods, móviles 3G, GPS, portátiles... Haga una prueba: entréguele a un chaval de 13 años un disquete de ordenador de los de toda la vida. Dígale que es un aparato para cortar rebanadas de pan, por decir algo. Seguro que cuela y, en realidad, no sería una mala forma de darle salida. Y es que la evolución tecnológica ha sido tan brutalmente acelerada que cosas que muchos damos por hecho a los más jóvenes les parecen sacadas de un libro de Hans Christian Andersen, suponiendo que sepan quién es. La BBC, aprovechando lo del 30 cumpleaños, le dio un Walkman a un adolescente. «Úsalo una semana, a ver qué tal», debieron de decirle. Y el chaval lo usó. La verdad es que no sé cómo porque luego dijo que había tardado tres días en darse cuenta de que las cintas tienen dos caras. Quizá, dentro de unos años, cuando el chico les enseñe a sus nietos su Ipod, le miren como diciendo: «el abuelo chochea». Para bien o para mal, los niños que vienen a este mundo hoy en día lo hacen casi frente a una cámara web. Yo prefiero el mundo actual pero los aparatos no tienen la misma gracia. Antes, si no funcionaban, les arreabas una galleta y, con suerte, resucitaban. Ahora, si no van, no van.
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