La estrategia histórica del PNV

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  • Jueves 20.11.2008

La estrategia histórica del PNV


Etiquetas: J. A. Ventín Pereira

J. A. Ventín Pereira.

La estrategia política del Partido Nacionalista Vasco no ha cambiado desde su época fundacional. Creen que para subsistir como partido necesitan confrontaciones con España, y de esta forma confirmase como organización ideológica. Y si esto es así -que lo es- podemos llegar a la conclusión de que su componente ideológico más fuerte es lo que podríamos denominar la “política de la anti España”. Si no existiera España tendrían que inventársela para poder existir como partido político. A lo largo de su historia el PNV y sus pequeños “maquiábelos” de la comunicación han actuado como si de discípulos de Goebels se trataran, y siempre pidiendo cosas imposibles de alcanzar, para después responsabilizar a Madrid de sus propios fracasos. Actualmente, el Sr. Lendakari ha llevado a Euzkadi a un proceso que, como siempre, no llega a ninguna parte. Sabia de antemano que la consulta a los ciudadanos de esta autonomía no iba a ser posible, que la representación del parlamento vasco iba a estar dividida al cincuenta por ciento, entre los que votarían que sí y los que no, y, además, que lo único que conseguiría sería el enfrentamiento entre los propios vasco. Volver a los inicios estratégicos de Sabina, sabiendo cuáles son los resultados históricos, es un tremendo error, pues como decía Goethe: “todos los que vivimos del pasado nos vamos a pique con él”. Aunque creo entender su motivación: ¿Qué sería de ellos sin el independentismo, ahora que han perdido su dimensión obrerista? ¡Se quedarían en un simple partido demócrata cristiano! Ideología que está muy bien ocupada por el Partido Popular. Afirmaba John Dos Passos que “el único elemento que puede sustituir la dependencia del pasado, es la dependencia del futuro” y para ello es necesario aceptar que vivimos en un mundo nuevo, con estructuras nuevas, y globalizado política y económicamente... Y eso el PNV no lo sabe aceptar. El Lendakari, una vez más, como todos los lendakaris anteriores quiere fundamentar su propaganda ideológica en un principio que no es posible. En palabras de Antonio Cánovas del Castillo: “en política, lo que no es posible es falso”. Y este señor ha engañado una vez más a su pueblo, ofreciéndole una hipótesis política imposible, pero... ¿por qué? Un simple análisis nos lleva a la conclusión de que lo hace por votos. Se han dado cuenta que están perdiendo adeptos a sus planteamientos soberanistas, por un sector social históricamente fiel, y han decido buscarlos en el sector más radical, que además es marxista y violento. Esas alianzas coyunturales entre ciudadanos tan distintos acaban siempre en conflicto en esa dinámica pactista. El Lendakari sabía, desde el primer momento, que su propuesta, según el ordenamiento jurídico actual, no era posible, y se ha dedicado a plantear imposibles para poder decir que la culpa de sus incapacidades la tiene España. Sin embargo no ha hecho nada para iniciar un cambio en la Constitución, que eso sí sería posible. Quizás sea un camino más difícil y complejo, pues tendría que tener en cuenta otros factores a los que no le interesa enfrentarse, como son la Unión Europea, el Parlamento de la UE, las demás autonomías del estado español, etc. Y se oirían muchos planteamientos y voces que aportarían una serie de razones que quizás a los del PNV no les interese que se expliquen. Sr. Lendakari, pensamos que es usted un hombre culto, pero que debería escuchar ciertos dichos como el que dice que “quien mira lo pasado, lo provenir advierte”. O reflexionar sobre las palabras del clásico Homero cuando proclama que “dejemos que el pasado sea el pasado”. Pues bien, recuerde lo que ha pasado con sus propuestas soberanistas anteriores: le han hecho perder votos y credibilidad, y nada ha conseguido. Creo que los resultados electorales en las próximas elecciones autonómicas le harán recapacitar, y usted y los suyos aprenderán una lección que les servirá para el futuro. Adapten su ideología al presente europeo y piensen qué serían, o mejor dicho, qué no serían sin esa tan “odiada nación española”, causante, según ustedes, de todos sus males. Horacio decía: “No se puede lograr que retorne el agua que pasó, ni reclamar que vuelva la hora pretérita”. Su política de confrontación con el presidente Rodríguez Zapatero les va a llevar a desandar un camino andado, y a que el gobierno de España tome posturas muchos más firmes y duras contra sus ideales. En este caso no sirve la política de dos pasos adelante y uno atrás. Es como si estuvieran matando a la gallina de los huevos de oro.

12/08/2008

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