La Unión Europea aprobó este jueves de manera definitiva las ayudas “de emergencia” destinadas a los pescadores para aliviar la crisis que sufren por la subida del precio de los carburantes, y que la Comisión Europea estima que le costarán unos 600 millones de euros.
Tras el acuerdo político al que llegaron el pasado día 15 los ministros de Pesca de los Veintisiete, y una vez realizadas las revisiones jurídicas y lingüísticas oportunas, el Consejo de Ministros de Justicia e Interior de la Unión Europea ha cumplido con el último trámite y ha ratificado el acuerdo como “punto A” sin debate.
Condición: la reestructuración de la flota
En líneas generales, la Unión Europea establece que la concesión de ayudas estará supeditada a que la flota se comprometa a llevar a cabo planes de reestructuración y desguace. Eses planes tendrán como objetivo reducir en un 30 por ciento la capacidad de capturas del segmento de flota beneficiado.
Sin embargo, se establece cierta flexibilidad, ya que la Comisión tendrá en cuenta reducciones de flota anteriores y también a las regiones donde se demuestre una “dependencia importante de la pesca”.
Otra de las condiciones que ha fijado la Unión Europea para la concesión de estas ayudas es que el consumo de gasóleo represente, al menos, el 30 por ciento de los gastos totales de explotación del barco subvencionado. Sin embargo, el acuerdo final establece que esa exigencia se reduzca hasta el 20 por ciento en los buques de menos de 12 metros de eslora.
Además, las flotas afectadas por planes de gestión podrán acogerse a estas subvenciones, y no sólo las que estaban inmersas en programas de desguace, como pedía la Comisión Europea en sus primeras propuestas.
Ayuda a la eficiencia energética
Por otra parte, podrán subvencionarse los cambios de motor para equipamientos auxiliares y, en un sentido más amplio, el acuerdo también establece que se podrán financiar todas las medidas que contribuyan a luchar contra el cambio climático y a conseguir una mayor eficiencia energética.
Los planes de adaptación de la flota para recibir las ayudas deberán realizarse hasta el 30 de junio de 2009, tres meses más de lo previsto en la propuesta inicial de la Comisión.
Asimismo, se permitirá a los Estados miembros que faciliten fondos de ayuda de emergencia financiando el cese temporal de la actividad pesquera hasta un máximo de tres meses, una paralización que tendría que empezar antes del 31 de diciembre del 2008.
Estas medidas tienen como objetivo final ayudar a los pescadores, que en los últimos cinco años han sufrido una subida del precio del carburante en torno al 300 por ciento -40 por ciento desde el mes de enero-.