Ingrid Betancourt declaró tras ser rescatada que su liberación ''es una señal para la Paz en Colombia'' y elogió la tarea de Álvaro Uribe. Sobre la reelección del que fuera su ex rival -que criticó fuertemente en el pasado- dijo que fue un golpe contundente para la guerrilla.
Sin embargo, los secuestrados se percataron pronto de que el viaje no sería como los demás. "De pronto, algo sucedió. Vi tendido en el suelo y vendado al comandante que durante tanto tiempo estuvo a cargo de nosotros, que tan cruel, humillante y tan déspota fue, y sentí mucha lástima.
De golpe, gritaron: 'Somos el Ejército nacional. Ustedes están libres'". "Empezamos a festejarlo, el helicóptero casi se cae... esto es un milagro que quiero compartir con ustedes, que este instante de felicidad no nos haga olvidar que es un milagro". "Como si volviera del pasado, desde la prehistoria", añadió.
Elogio a Uribe
Betancourt, secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde el 2002, elogió la política de seguridad de Álvaro Uribe del mandatario y destacó que su reelección "ha sido muy buena para Colombia", aunque añadió que "eso no quiere decir que comulgue con todo lo que dice".
La ex candidata, que vestía un chaleco y una gorra militar, señaló también que "a partir del momento en que se prolongó el mandato (reelección) del presidente Uribe, las FARC cambiaron porque no hubo respiro".
Adicionalmente, explicó, "por el efecto del péndulo, después de un Gobierno de mano dura, venía por lo general un Gobierno de mano tendida, y eso les permitía mantenerse vigentes operativa y militarmente".
Uribe "ha sido muy buen presidente, hizo una tarea que se tenía que hacer en Colombia", expresó la dirigente política liberada por el Ejército junto a otros catorce secuestrados, entre ellos tres estadounidenses.
"En este momento quiero sentirme un soldado más de Colombia al servicio de la paz. Esa es mi mayor felicidad", puntualizó Betancourt, quien resaltó los golpes infligidos a las FARC por las autoridades militares.
Las negociaciones con las FARC
La ex candidata presidencial de Colombia llevaba en poder de la guerrilla colombiana desde hace seis años y hace unos meses se pusieron en marcha diversos operativos de rescate que fracasaron.
La posición inflexible del presidente colombiano, Álvaro Uribe, con las FARC dio un vuelco en agosto del año pasado cuando a raíz de la sugerencia del presidente francés, Nicolás Sarkozy se le encomendó al presidente venezolano, Hugo Chávez y a la senadora colombiana Piedad Córdoba la misión de negociar un acuerdo humanitario con la guerrilla para liberar a un grupo de 60 rehenes a cambio de 500 presos de las FARC.
Pero las discrepancias entre Uribe y Chávez terminaron el pasado mes de diciembre con el relevo del dirigente venezolano de sus funciones. Los mediadores con la guerrilla autorizados por Colombia a partir de ese momento sólo podrán ser Francia, Suiza, España y la Iglesia Católica.
Un mes más tarde las FARC liberaban a la compañera de campaña de Betancourt, Clara Rojas y a otra política colombiana, Consuelo González de Perdomo, en una operación gestionada desde Venezuela con el apoyo de la Cruz Roja. En febrero, otros cuatro congresistas fueron liberados en una operación de similares características.
Sin embargo, el intercambio de presos por rehenes, que contaba ya con la autorización de Uribe, se retrasa por la demanda de las FARC para que se desmilitarice un área de 600 kilómetros en la selva colombiana, y llega a un punto muerto cuando el ejército de Colombia mata al número 2 de la guerrilla, 'Raúl Reyes', en una operación en territorio ecuatoriano.
03/07/2008