"¿Aceptas dar ese pequeño paso para el hombre, pero grande para tu vida social?" La firma nipona First Advantage permite desde este martes dar el ''sí, quiero'' en gravedad cero por unos míseros 240 millones de yenes (apenas millón y medio de euros).
Por ese precio, la (pudiente) parejita, acompañada de tres invitados, tendrán reserva en una pequeña nave espacial que será propulsada a una altura de 100 kilómetros. El oficiante de la boda -del rito que usted elija- corre a cargo de la compañía.
First Advantage gestionará estos vuelos junto a la empresa Rocket Plane, que hará despegar a las naves desde un aeropuerto privado de Oklahoma y espera recibir no sólo clientes japoneses, sino también chinos y árabes del Golfo.
Durante el vuelo, que se prolongará una hora, los afortunados dispondrán de tres minutos en ausencia de gravedad, tiempo más que suficiente para intercambiar votos y consentimientos, incluso en japonés.
El resto de la ceremonia tendrá lugar antes del despegue para que los recién casados puedan disfrutar de la privilegiada visión a través de las ventanillas el resto del viaje.
Eso sí, si tiene pensado dejar plantada a la novia en el altar o es una de estas aprendices de Julia Roberts experta en darse a la fuga en plena ceremonia, piénselo bien. Para que luego digan que casarse no es un salto al vacío.
01/07/2008