60 años en Palestina
15/05/2008 - Helena González Alonso
El Estado de Israel conmemora el sesenta aniversario de su creación, de su asentamiento en Palestina. Aquella fue una decisión cuestionable que, a pesar del tiempo transcurrido, sigue sin ser aceptada por la parte de la población sobre la que recayó el peso de su presencia. Resulta paradójica la evolución de un estado nacido para arreglar la difícil situación en la que el Holocausto sumió al pueblo judío. Era un pueblo descolocado que buscaba olvidar aquella barbarie, pero la solución vino de la mano de alguien que bebía de la filosofía colonialista del siglo XIX. El resultado fue la partición de Palestina desplazando a sus moradores y la creación de un estado que, en apenas una generación, pasó de ser el hogar de represaliados y errantes a ser la cuna de los opresores y de los responsables de la miseria que campea en casa de los palestinos, de los que espera sumisión mientras se mueren de asco. Dicen los psicólogos que alguien que de niño ha sido objeto de tropelías cuando llega a adulto las comete a su vez. Algo de cierto se ve entre los secarrales palestinos. Oriente Medio es un polvorín lleno de odios y del hacer de dos señores omnipresentes, la religión y el dinero. Ninguno es buena compañía para la coexistencia de judíos y palestinos cuya convivencia es factible, según las organizaciones pacifistas que perviven a uno y otro lado de los muros artificiales levantados por el poder que da el dinero.





