El Pontevedra consiguió matemáticamente su pase a su sexta fase de ascenso del siglo después de derrotar con comodidad al Raqui San Isidro en un partido sin demasiada historia, que finalizó en goleada y que pone fin a la temporada regular pontevedresa más sufrida de los tiempos recientes. Para redondear la faena, todos los jugadores granates apercibidos de sanción cumplieron con su cometido de ver la quinta tarjeta amarilla para acceder ‘limpios’ al play off.
En la primera parte las embestidas del Pontevedra tuvieron un problema, la falta de puntería. El equipo de Xabi Gracia salió como un vendaval a por el partido. Óscar Guimeráns ejerció de perfecto chico de los recados y repartió juego, balón e ilusión. Su presencia en el centro del campo fue vital en la organización. Y también la actitud del San Isidro. Lejos de ser un bloque conservador, encerrado en su terreno y dedicado a destruir, el cuadro tinerfeño concedió espacios al Pontevedra, intentó tocar el cuero cuando lo tuvo e incluso dispuso de alguna ocasión que bajó los decibelios del campo de Pasarón.
Sin embargo, las ocasiones granates fueron mejores en calidad y cantidad. Al minuto, Luciano y Javi Rodríguez ya habían estrenado el repertorio. El cuadro granate entraba fácilmente por la derecha, por donde se dejaban ver Guimeráns, Charles (sobre todo él) y Víctor. Todos buscaban el remate franco de ‘El Rifle’, que cabeceaba todo lo que se movía en la atmósfera.
El catalán estrelló una pelota en el larguero, Dani estuvo a punto de marcar a la media vuelta en una acción trenzada y, por el medio, con gol anulado justamente por fuera de juego granate, Sergio Molina avisaba de las malas intenciones tinerfeñas. Con todo, el gol acabaría llegando antes de que finalizase el primer acto, cuando se empezaba a oler un inquietante empate a cero al descanso. Víctor recibió de espaldas a portería al borde del área y dejó el balón al espacio y la espalda de la defensa del Raqui para que Javi Rodríguez diese color burdeos al triunfo.
Era lo justo y en realidad lo más probable, porque las llegadas locales eran muchas y buenas y no sólo consecuencia del buen hacer de los atacantes. La firmeza visitante parecía un bien efímero, que podía estallar en cualquier momento. Así fue que, después de 39 minutos de coqueteo con el suspense el bloque pontevedrés se acomodó en el marcador. Pocas veces un 1- 0 con tanto tiempo por disputarse pareció tan decisivo como el que se presenciaba al descanso de Pasarón, visto el potencial de los dos contendientes y las necesidades de unos y otros.
11/05/2008
Animo pontevedra os quiero ver en la malaga el año que viene, a ver si ascendeis vosotros y el lugo.
Un liga con cuatro gallegos ademas del zaragoza y real sociedad. Seria rentabilisima, a poder ser evitad en el sorteo al linares, tiene una grandisima aficion y un equipazo, un segundo partido en linares seria mortal. Suerte