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El moañés superviviente del naufragio en Senegal: "O barco deu a volta e estivemos encima del media hora"

El jefe de máquinas del Senefand 1, que ya ha sido trasladado a Galicia desde Dakar, narró el naufragio en aguas del Océano Atlántico de la embarcación capitaneada por José Vicente Pazos, de Marín

El marinero moañés que sobrevivió al naufragio del Senefand 1 en aguas senegaleses ha relatado este martes las angustiosas horas vividas mientras el barco se hundía en el mar. Fernando Argibay, que llegó por la mañana a Lavacolla desde Dakar, contó cómo vio desaparecer el barco bajo las aguas mientras algunos de sus compañeros no pudieron salvarse, entre ellos el capitán, el marinense José Vicente Pazos, que no se movió del puente de mando mientras la embarcación zozobraba, como ha explicado el jefe de máquinas de Moaña. Los hechos le han dejado "moralmente decaído". "Vou pensar moito volver ao mar", sentenció.

"Todo iba ben e comezamos a meter o lanteón, pero entón o barco comezou a zozobrar polo peso da carga -peixe e basura-. Démonos conta de seguido. Baixei polas escaleiras da ponte e o cociñeiro e o primeiro oficial da ponte comentaron que había moita auga no parque de pesca e saíron para arriba correndo. Metín a cabeza pola porta do parque de pesca e a auga estaba moi alta, entraba pola porta de popa. Chamei o engraxador, a Sergio, e díxenlle, ímonos xa", contó Argibay a los medios de comunicación.

Una vez que ya estaba fuera, el jefe de máquinas vio al capitán José Vicente Pazos, que se había metido en el puente de mando del barco. "Cando subín para arriba, o barco estaba zozobrando cada vez máis. Saín para fóra. Cando xa se estaba afundindo, achegueime ao cristal da ponte e vin a Vicente -capitán- e berrei por el. Quedou estanco e o barco seguía zozobrando", contó.

Tras ver como el patrón de la embarcación no se movía, Argibay tuvo que "agarrarse á barandilla, despois ao cintón, á quilla de balance e finalmente á quilla porque o barco deu a volta". El moañés comentó que, entonces, permanecieron sin moverse "durante media hora". "Había uns compañeiros abrindo as balsas. Unha delas abriu ao revés e ao poñela dereita, quitóuselle a lona do tellado. Entón, amarraron as balsas e pedímoslle que chegaran ata nós", contó.

Pero surgió un nuevo imprevisto: "Coa corrente que había era imposible, non se movían". La situación obligó entonces a tomar una decisión arriesgada: "
O barco cada vez se afundía máis. Díxenlle aos compañeiros -entre eles Sergio, o engraxador- que había que nadar porque non chegaban a nós. Ese compañeiro era o único que tiña o chaleco porque estaba a durmir cando comezou a afundirse o barco. Do resto ninguén o tiña".

Cuanto Argibay se lanzó al agua, el barco se hundió completamente y, tras mucho esfuerzo debido a las fuertes corrientes, consiguió alcanzar las balsas salvavidas. "Chamei polo compañeiro pero non contestou. 'Nada para aquí', díxenlle, 'que a balsa non se move'. Entón o compañeiro falou durante un pedazo pero finalmente perdeuse a voz. Chamamos por el un par de veces pero xa nada", relató.

Las penurias no acabaron tras salvarse de una situación límite. Los marineros que se salvaron todavía se mantuvieron durante tres días a la deriva en las balsas comiendo galletas y lanzando bengalas con la esperanza de ser vistos o escuchados por alguna embarcación. Finalmente, un barco argentino los salvó y los llevó a tierra. "As últimas bengalas foron as que nos salvaron a vida", aseguró.

El moañés ha agradecido sus gestos a las empresas armadoras, "que dejaron sus barcos para que nos buscaran", y a las "autoridades españolas y senegalesas que tuvieron un correcto comportamiento", así como a la empresa para la que trabaja que "siempre estuvo a nuestro lado". También ha reclamado que, tras esta declaración, se "respete mi intimidad y la de mi familia".

Las declaraciones de los tripulantes rescatados apuntan al sobrepeso en el izado del aparejo de pesca como posible causa del hundimiento del Senefand 1 al sur de Dakar, precisan fuentes de Profand. La tripulación del pesquero, de 24 metros de eslora, comunicó por última vez con la armadora el pasado miércoles y el jueves no contestó a la llamada que diariamente se efectuaba con la armadora, Profand, que tiene varias embarcaciones de pesca y negocios en Argentina, Perú y la India, además de Senegal, y diversas plantas de procesado y congelación de productos del mar en España.

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